Este templo, de mediados del siglo XIX, se convirtió en Parroquia recién en 2015. Surge como desmembramiento de la parroquia de Nuestra Señora de Luján, que abarca todo el departamento Capayán.
La advocación se refiere a padres de la Virgen María y Patronos de los Abuelos. Luego del fuerte terremoto de 2004, el edificio estuvo cerrado por siete años hasta dejarlo restaurado.
Ubicado frente a la plaza de Miraflores originariamente fue creada bajo el patronazgo de Santa Ana, luego con la reforma del calendario litúrgico propuesta por el Concilio Vaticano II, en 1969 se resolvió unir la conmemoración de San Joaquín y Santa Ana. Todos los templos de nuestro país que se encontraban bajo la advocación de Santa Ana pasaron a tener ambas.
Su fiesta se realiza los 26 de julio. Es un motivo excelente para visitar el pueblo ya que se viste de fiesta, con procesiones y cabalgatas gauchas.
Si bien no hay fecha exacta, su construcción se ubica en la segunda mitad del siglo XIX. Su frontis es neoclásico, reproduce el aspecto de los templos griegos de estilo jónico. Falsas columnas con capiteles decorados con volutas en espiral. El ático es de capitel rebajado y tiene la imagen de Santa Ana entre palmas. Posee dos torres una de ellas, es el campanario.
Su interior es simple, de una sola planta. Techo a dos aguas. Al ingresar llama la atención el tamaño del púlpito sobre la pared izquierda. Está construido en madera y se accede por una angosta escalera. Sobre el piso del corredor una placa recuerda al Padre León Zenteno fallecido en 1902.
El retablo del presbiterio esta realizado con el mismo material y estilo que el resto del templo. El ático presenta un capitel partido y en su centro, en una hornacina, se ve la antigua figura de un santo del que se desconoce el nombre. En la calle central detrás de un vidrio se observa la que fue la primera imagen de Santa Ana que tuvo la capilla. Esta realizada integramente en madera de una sola pieza. Se la ve con una niña en su regazo.
A los costados, y más actuales están las imágenes de los abuelos de Jesús. En falsas columnas, sobre peanas, está a la izquierda Nuestra Señora del Carmen. A la derecha, San Jose con su vara florida. Este atributo de la vara se origina en los Evangelios Apócrifos, donde se relata que fueron convocados al templo un hombre de cada tribu de Israel, para elegir esposo para la Virgen María. José fue por la tribu de Judá. Cada hombre debía llevar una vara y dejarla sobre el altar. Cuando al día siguiente el sacerdote ingresó al Sancta Santorum, un ángel tomó la vara más pequeña, la de José y, según algunas versiones la vara floreció, señalando al elegido para desposar a la Virgen. Así se cumpliría lo narrado por el Profeta Isaías: “Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz”. (Is 11,1)
Las otras dos imágenes con que cuenta el templo son la de Nuestra Señora del Rosario y la del Sagrado Corazón de Jesús.
Producción: Los Cabrera

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