Al sur de la iglesia de San José de Piedra Blanca, antes de ingresar al cementerio parroquial, subiendo la lomada de las Sierras del Gracián hacia la derecha, en jurisdicción del distrito San Antonio, se halla el monumento que honra la figura de Fray Mamerto Esquiú.

En septiembre de 1975 se creó una Comisión Provincial de Homenaje al sacerdote, que fue la encargada de organizar y ejecutar una serie de actividades para conmemorar el sesquicentenario de su natalicio.

Con la intención de que la figura de Esquiú no estuviera sola, se llamó a un concurso público para determinar con qué se lo acompañaba. Un joven de la Escuela Ciclo Básico para la Comunidad Rural, prestigiosa institución educativa de la época, ganó el concurso con su propuesta de unas arcadas como fondo que simbolizan los valores franciscanos de pobreza, obediencia y castidad.

La estatua la construyó el escultor Antonio Emilio Forner, en su taller de la ciudad de San Fernando del Valle. Utilizó a un joven como modelo.

Está realizada en piedra reconstituida y cemento; la estructura interna está construida con hierros y la cabeza y las manos con material desplegable. Se la elaboró con un molde de yeso al que se lo cargó a mano cabeza abajo, con un vibrador a fin de que no presente ninguna porosidad.

La estatua tiene dos metros treinta de altura y pesa más de dos mil kilos. Para trasladarla desde la casa del escultor hacia la localidad de San José de Piedra Blanca se solicitó a préstamo una cureña al Regimiento de Infantería 17 y también, más de cien soldados.
Producción: Los Cabrera

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