La Virgen Perdida, es una devoción popular no abalada por la iglesia católica. Se ubica en una pintoresca quebrada, sobre un cerro, a unos 5 kilómetros de la Ciudad de Santa María. Se accede, desde la Ruta 40, por un camino en mal estado. Es ideal para llegar caminando, son 30 minutos de caminata o bien en bicicleta.

Los lugareños adoran a la Virgen, desde hace varias décadas. Pero no solamente religiosos o devotos se llegan al lugar, también lo hacen turistas quienes frecuentan constantemente el paisaje único donde está emplazada.

Una descendiente de Domingo Saracho, Mailin Condorí, relata que su abuelo estaba caminando por esas serranías y de pronto se le apareció una señora vestida de blanco que irradiaba una luz enceguecedora. La reconoció como la Virgen María, se arrodillo ante ella y le pidió que intercediera para resolver un grave problema familiar. Al concedérsele el deseo él, en agradecimiento, le construyo el oratorio donde dicen fue la primera visión de la Virgen en el lugar en el siglo XVIII. En esa oportunidad fue Pedro Ríos el protagonista de la historia. Él relató que se le apareció debajo de un árbol típico de la zona llamado Brea.
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Desde ese momento fueron cientos las visiones y la misma cantidad de gracias concedidas. Ingresar al recinto implica conocer el poder de la Virgen. Se la denomina Virgen Perdida porque aparece en varios lugares no en uno solo, como si estuviera buscando su lugar.

Producción: Los Cabrera

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