Catamarca alberga viñedos en la zona Calchaquí, a una altura que varía entre los 1.200 y los 1.750 m.s.n.m. Malbec, Syrah, Cabernet Sauvignon, Bonarda y Cereza son las cepas que se destacan. El clima, casi desértico, es un gran aliado para la producción de frutos concentrados y sanos, naturalmente ecológicos. El polo vitivinícola catamarqueño es el valle de Tinogasta, a 300 km al oeste de San Fernando del Valle de Catamarca (la ciudad capital de la provincia). Aquí, la industria vitivinícola crece en un paisaje coronado por los seismiles (las cumbres más altas de América). Las bodegas son de larga data y mantienen una producción vitivinícola de tipo tradicional. De manera incipiente, crece la producción en establecimientos boutique y se consolida la promesa de finos vinos catamarqueños. En Catamarca la visita a las viñas se completa con la belleza virgen de un paisaje sembrado de pueblos blancos e iglesias construidas en adobe. Entre Tinogasta y Fiambalá, en pleno valle vitivinícola catamarqueño y a lo largo de 50 km, puede recorrerse la Ruta del Adobe, un circuito que es Patrimonio Cultural y Turístico de la provincia y que rescata reliquias arquitectónicas construidas en barro y paja entre los siglos XV y XVIII: se destacan las iglesias de San Pedro y la de Anillaco. También, ruinas precolombinas. Un rico patrimonio arqueológico cuenta en Catamarca la vida en tiempos de las culturas originarias y su posterior fusión con el tiempo de la Colonia. Para los aventureros, los médanos del pequeño poblado de Saujil invitan a la práctica del sandboard; y para el relax, seducen las aguas termales de Fiambalá. Cualquiera sea la travesía emprendida, la cocina catamarqueña hará las delicias del viajero en una mesa donde, como en toda la Región Norte, reina el maíz: de tipo Capia, Blanco Criollo, Amarillo Socorro, Morocha y Chullpi, condimentado con pimientos y aromáticas y acompañado de papas andinas. Para el final del encuentro, el membrillo, dulce exquisito, resulta un cierre perfecto. Catamarca limita al norte con Salta, al noreste con Tucumán, al este con Santiago del Estero, al sur con Córdoba, al sudoeste con La Rioja y al oeste con Chile. La Ruta Nacional 38 la comunica con La Rioja y, desde allí, con los destinos de la Región de Cuyo. En la frontera con Chile, la Ruta Nacional 60 comunica Fiambalá con Copiapó a través del Paso San Francisco. En el Aeropuerto Coronel Felipe Varela, Catamarca recibe vuelos procedentes de la ciudad de Buenos Aires.