Se diría que la iglesia de San Isidro es una versión reducida de la Catedral Basilica; con su elegante torre, su cúpula chata y su sencilla fachada, revestida de azulejos o cerámicas Pas de Caláis traídos desde Europa, con motivos geométricos florales. Todos los volúmenes curvos de la Iglesia están revestidos de azulejos, lo que es habitual en esta época y en las obras de Caravatti en particular.

En su interior, su altar mayor es de mármol blanco, con un nicho de igual material que contiene un crucifijo con una imagen barroca de Cristo, posiblemente del siglo XVII. Este altar es moderno y sustituyo hace algunas décadas, al se quemo, juntamente con la histórica imagen de San Isidro. Actualmente la reemplaza una talla de tamaño casi natural del Santo Labrador. Este templo se termino de construir en el año 1890. Fue declarada Monumento Histórico Provincial en el año 1996.