El volcán San francisco se encuentra ubicado en la renombrada región de los Seismiles en la Localidad de Fiambalá, Departamento Tinogasta. La mágica ruta de los Seismiles es un tramo de la ruta 60 que sube desde Fiambalá en un recorrido turístico en la cordillera de los Andes, también esta zona se la denomina “Techo de los Andes”, es aquí donde existe la mayor población de magníficas montañas que superan los seis mil metros de altura, es por eso que se denomina la zona de los Seismiles.
El San Francisco constituye una gran meta para los montañistas que buscan contagiarse con esa magia única que emana de dichas montañas y crean en el alma sentires inolvidables.
El San Francisco ya se ha ganado su lugar y hoy pertenece al fascinante grupo de los Seismiles, tiene una particularidad digna de ser apreciada, es que este majestuoso del desierto nos muestra en su estructura volcánica dos enormes y notables avalanchas de material rocoso, debido al colapso de sus vertientes oeste y noroeste que ocurrió en algún momento de su evolución durante el nacimiento de los domos de lava ubicados el suroeste del cerro.
Este volcán tiene una altura de 6.040 m.s.n.m y se estima aproximadamente que tiene un millón y medio de años, y no hay registro de actividad del macizo, se trata de unos de los Seismiles más accesibles por no requerir de pasadas técnicas en roca o hielo. Se trata solo de caminar con la altura y el viento como dificultades, aunque no son menores.
La fecha ideal para visitarlo es la época de diciembre a marzo, el clima es lo suficientemente estable como para ascender sin verse enfrentado al duro frio invernal, además los días son más largos. Es importante pensar que el clima en la altura es muy distinto al del bajo desierto y no es raro encontrarse con precipitaciones.
El volcán San Francisco es ideal para la experiencia de un viaje de aventura acompañado de la majestuosidad que nos brinda nuestra Pachamama y ese sentir milenario en caminos que recorrieron nuestros antepasados.
Visitar Catamarca y adentrarse por estos caminos que son los más altos del mundo después del Himalaya, caminos plagados de mágicas sorpresas, picos nevados, salares, volcanes, ojos de agua de los colores verdes azulados. La vegetación es muy escasa, pero con valores medicinales incomparables, se puede deleitarse con el avistaje de animales que pocas veces se suelen encontrar en su hábitat natural, lejos de la intervención humana como vicuñas, burros salvajes, llamas y guanacos y la infaltable presencia de pintorescos flamencos.
En tus próximas vacaciones no dejes de elegir Catamarca y dejarte cautivar por su magia y su encanto, éstas montañas fueron parte de la cosmovisión andina, santuarios de altura llamados Apus donde rendían culto a sus dioses en agradecimiento o pedidos especiales entregando sus cosechas, su trabajo y su peregrinar por éstas misteriosas montañas, y esa esencia aún se conserva y podrás sentirla y vivirla estando sólo allí.

Fotos: Nico Adamski

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