El Salar del Hombre Muerto, esta a una altura de 4000 msnm aproximadamente, y a una distancia de 100 km al Norte del Pueblo Antofagasteño, hay grandes planicies blancas de sal, lagunas de colores turquesa. En la orilla de este salar hay una tumba, que le dio origen al nombre del Salar, antes se llamaba salar IncaHuasi ya que que también a orillas de este salar hay una ex mina de oro llamada IncaHuasi, hoy las ruinas de esa ex mina de oro IncaHuasi fue declarada patrimonio de la humanidad.

ACCESO
Se accede desde la capital provincial San Fernando del Valle del Valle de Catamarca por la RN Nº 38, atravesando varias localidades. Pasando la localidad de Chumbicha se sigue por la RN Nº 60, atravesando la quebrada de la Cébila, hacia la vecina provincia de La Rioja pasando por Aimogasta. A la altura de Alpasinche, se empalma con la RN Nº 40. De nuevo en terreno catamarqueño, se sigue hacia Belén, y desde allí hasta la localidad de El Eje. En este lugar las rutas se bifurcan; hacia el Noreste por la RN Nº 40 se continúa a Santa María, y al Noroeste siguiendo por la RP Nº 43 se dirige hacia la localidad de Antofagasta de la Sierra y se continúa 95 Km más al Norte por la misma ruta hasta llegar al Salar de Hombre Muerto.

GEOGRAFÍA

Un salar solo puede existir si hay ríos que desembocan en él y con ello depositar allí los minerales. En el caso del Salar del Hombre Muerto, el principal afluente es el río Los Patos. Dicho río nace en la cara norte del cerro Galán, donde fluyen aguas termales hacia el estado de ebullición (a 80 °C, precisamente, —no hay que olvidar que a esta altura de más de 4500 msnm hierve el agua a una temperatura muy por debajo de la habitual de 100 °C)

TURISMO ARQUEOLOGICO

Antigua mina de oro- Incahuasi

Su nombre significa en quechua «casa del inca”
En plena Puna, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, los vestigios de este antigua pueblo minero brindan un toque intrigante al confín suroeste del Salar del Hombre Muerto.. Algunos arqueólogos, alentados por el indicio, le asignan al sitio raigambre incaica. Otros especialistas desechan de plano la posibilidad. Lo incuestionable es que Nuestra Señora de Loreto de Incahuasi, tal como figura en la toponimia colonial, tiene a sus espaldas una larga historia. Arrancó como un poblado indígena ubicado a la vera de afloramientos ricos en oro. Los españoles le echaron el ojo en el siglo XVIII y no tardaron en instalarse con la pretensión de aprovechar el trabajo nativo. Pero Incahuasi estuvo lejos de ser una nueva Potosí. Los indios, celosos de su autonomía, se alzaron durante el carnaval de 1775. Luego, ante la amenaza de represalias, se marcharon. Otro tanto hicieron los españoles, poco deseosos de asumir la dura labor de los socavones. La explotación continuó fugazmente a lo largo del siglo XIX. Y en 1933, con el arribo de tecnología moderna, la Nueva Compañía Minera Incahuasi comenzó a horadar el pie del cerro homónimo. El material extraído de las galerías se acumuló sobre la playa del salar generando un vasto terraplén. Sobre estos deshechos se erigió otra población, que duró hasta 1954. Sus ruinas y, ladera arriba, las de Nuestra Señora de Loreto de Incahuasi reciben hoy la esporádica visita del turismo

TURISMO RELIGIOSO

En la Mina Incahuasi, ubicada en el borde del Salar del Hombre Muerto, trabajaban los españoles extrayendo oro del cerro, ellos habían traído la Virgen de Loreto hace muchos años. (Hoy, solo son ruinas, las minas incahuasi)
Cuentan, que un señor baqueano andaba siempre por el campo solitario, un día paso por el salar, llego a la mina de oro abandonada y vio la puerta entreabierta de la iglesia. Se paró en la puerta y vio a la Virgen en su altar, entonces entro a verla y también descubrió que en el sótano había un cura fallecido.
Mas en el Salar de Antofalla, se instaló una empresa donde trabajaba mucha gente, entonces, para allí se llevaron la Virgen. Sin embargo cuando la virgen ya estaba en el Salar de Antofalla, despareció y apareció en Antofagasta de la Sierra. (En el pueblo actual), más precisamente a donde está hoy la iglesia; antes era un cementerio bajo de un monte.
Vinieron de Antofalla y se llevaron de nuevo a la Virgen, pero se volvió a desaparecer y apareció en el mismo lugar. Entonces toda la gente quería que la dejen en Antofagasta, porque la Virgen no quería estar en el salar. Se juntaron los vecinos del pueblo y algunos parajes y construyeron la capilla, barro, piedra, montes y madera de cardón que llevaban desde los valles, la capilla fue construida en el sitio de la aparición. Hasta hoy se amplió la fachada de la capilla en piedra y se cambió el techo (por la antigüedad de la madera), pero las gruesas paredes son las mismas desde 1830 al igual que la Virgen y su corona de oro, desde entonces, Nuestra Señora de Loreto es la Patrona Protectora del Pueblo y su fiesta se realiza todos los 10 de diciembre en Antofagasta de la Sierra.