Cuando uno se encuentra arriba se puede ver el enorme diámetro de la caldera: junto a la laguna se eleva un macizo de 5.912 metros de altura (el propio cerro Galán) un buen desafío para escaladores y motociclistas que buscan subir su adrenalina.

Una opción más tranquila es seguir en camioneta los bordes del cráter, de punta a punta, y descender hasta las cercanías de la laguna. La excursión para recorrerla lleva todo el día.

Para llegar se puede acceder por la RP 43 hacia El Peñón y desde allí se toma una huella solo transitable en 4×4, motos enduro o caballo, pero siempre ayudados de un guía.

La mejor época para visitar la zona es en primavera y verano. E noviembre y diciembre es cuando se ven más flamencos.

En la actualidad investigadores del CONICET reportaron la existencia de ecosistemas microbianos que permitirían estudiar mecanismos tan antiguos como la vida misma.

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