La leyenda cuenta que la flor es la transformación de la hija de un cacique que se había enamorado de un humilde indio. El padre se opuso tenazmente a que se vieran y que se unieran en matrimonio. Los enamorados resolvieron fugarse. Y una mañana, antes que el sol iluminara los cerros, emprendieron camino para esconderse en lo más intrincado de la montaña.
Cuando el cacique advirtió la ausencia de la hija y se dio cuenta que huía del hogar con aquel indio plebeyo que él aborrecía, salió en su persecución. Muchas horas de delantera le llevaban los fugitivos, pero él estaba empeñado en darle una buena lección a su hija y al indio, el cual no sabía todavía el castigo feroz que le iban a aplicar.
Cuando ya los tenía a la vista y los iba alcanzando, los enamorados pidieron ayuda a la Pachamama, quien les abrió el pliegue de su manto y los recogió en su regazo.
El cacique al verse sorprendido por la desaparición de los enamorados quedó allí a la espera, sin saber qué hacer, pero obstinado, no dejaría que se burlaran de él, siguió vigilando noche y día, mientras que ellos, con el tiempo, se convirtieron en cardón.
Cuando las nubes se tornan oscuras y los cerros retumban en cada trueno, la india enamorada, convertida en una blanca flor se abre sobre el pecho verde de su amado y asoma la cara para ver la tarde sin sol y la lluvia que comienza, mientras la Pachamama sonríe en lo alto del cerro, observándolo al cacique burlado en su orgullo.
Fuente: Del libro Leyendas de nuestra tierra (Carlos Villafuerte).

Vidala del cardón (canción)
Parao en la loma,
llenito de espinas
así es el cardón.
Fierito por fuera
ternuras adentro,
lo mesmo que yo.
Cuando llega el tiempo
el cardón más pobre
presenta una flor.
Por eso 'i venido
domando camino
buscándote a vos.
Guapeando a la nieve,
guapeando a los vientos,
así es el cardón.
Solito y arisco,
rodeao de silencio,
lo mesmo que yo.
Así es el cardón,
lo mesmo que yo.
Autor: Atahualpa Yupanqui, Plantas y Yuyos.