En agosto como anunciando la primavera o deseando que llegue cuanto antes, esta especie comienza a florecer y a embellecer las calles de la ciudad. Las temperaturas se hacen cálidas en esta época del año y generan una confusión en estos hermosos árboles que comienzan a prosperar durante todo un mes.

Puede ser que vengan días fríos acompañados de una helada donde los lapachos podrían perder la oportunidad de reproducirse hasta el próximo año, porque se dañarían las flores. Aunque esa posibilidad es poco probable.

Cuenta la historia, que Dios necesitaba un árbol que embelleciera el invierno, que fuera valiente y capaz de enfrentar el frio, la sequía y las heladas, pero nadie elegía esa estación, fue entonces que un árbol callado y tranquilo, al fondo dijo: “¡Yo Voy!”

Y Dios con una sonrisa preguntó:

- “¿Cuál es tu nombre?”

“¡Me llamo ¡Lapacho, señor!”

Los otros árboles, quedaron espantados del coraje del Lapacho y su locura de querer florecer en invierno.

Entonces Dios respondió:

- “Por atender mi pedido te haré florecer en el invierno no sólo con un color, sino con varios”.

Para que también en invierno, el mundo sea colorido.

Como agradecimiento le dijo: “Tendrás diferentes colores y texturas y tu linaje será enorme”.

Y así Dios hizo uno de los más hermosos árboles que da color al invierno.

Por esto, tenemos al Lapacho blanco, amarillo y rosa en nuestra ciudad.

¡Que podamos ser como el Lapacho, y sepamos florecer en los inviernos de la vida!