A 23 km al norte de Tinogasta, accediendo por un camino rural desde la Ruta Nacional N° 60, comienza un recorrido por esta zona que alguien alguna vez citó como “un museo a cielo abierto”, la Ruta del Adobe.
“En Catamarca la historia se ha escrito en barro. Al poniente, donde la provincia se recuesta contra las alturas cordilleranas, el perfil de su tierra de tonos ocres se salpica con un ejército de antiguas casonas e iglesias de adobe que resisten fervientemente el paso del tiempo.
Construidas muchas hace más de dos siglos, estas edificaciones son la memoria de una época que ya no está y constituyen un patrimonio de altísimo valor cultural. Este rumbo serpentea entre viejos pueblos a los que el barro centenario parece haber alejado para siempre del progreso. Seguirlo es una maravillosa forma de vencer al olvido”.

Nos Ubicamos
Desde El Puesto, la RN N° 60 sigue con rumbo norte hacia Anillaco, homónimo al célebre pueblito riojano, en paralelo a las Sierras de Fiambalá. A cinco kilómetros, un camino de tierra que sale de la ruta conduce hasta la solitaria iglesia de Anillaco, levantada en 1.712, la más antigua de las que permanecen en pie en la provincia, realizada totalmente en adobe, y constituye una de las expresiones estéticas más interesantes del arte religioso popular. Totalmente restaurada, muestra el techo construido sobre una resistente estructura de algarrobos curvos con cañas y barro, el piso es de tierra y gruesos muros (1 metro de espesor), apoyados sobre piedra. Su origen remite a un oratorio familiar levantado por mano de obra aborigen bajo las órdenes del primer español que se instaló en la zona en 1.687, Juan Gregorio Bazán de Pedraza IV. Este hombre trajo consigo un linaje familiar de colonizadores que habían fundado ciudades en el Nuevo Mundo, y como premio se le otorgó la merced de Anillaco. Un aspecto a tener en cuenta, es su dintel donde se puede leer la frase “Ave María Gratia Plena Año 1.712”. Fue declarada Monumento Histórico Provincial un13 de Agosto de 1.992.