Catamarca cuenta con evidencia de sociedades tan tempranas como 10.000 años a.C. y tan tardía como las Hispano Indígenas; entre las que se destacan las pinturas rupestres de La Tunita en el Dpto. Ancasti; donde podemos observar el complejo arte de estilo Aguada que data de 300 al 1.200 d.C.
Conocer la historia de una cultura milenaria que dejó sus rastros diseminados en nuestro terruño, significa comprender parte de nuestras raíces, dispuestas a ser conocidas, protegidas y respetadas.

*Pueblo Perdido de La Quebrada

Situado en el Dpto. Capital a 4 km. al oeste de la Ciudad de San Fernando del Valle, se accede al mismo por la ruta prov. nº 4.
Ubicado sobre una montaña de regular altura en frente del Balneario Municipal, es un poblado perteneciente a la denominada Cultura de La Aguada, y que está integrado por una serie de 40 recintos elaborados en barro y piedra.
El Pueblo Perdido muestra un pequeño poblado típico andino, en el que podemos observar habitaciones, talleres y corrales que estuvieron habitados por los primeros catamarqueños allá por los siglos IV y V de la era.
Entre los logros más notables de esta cultura se hallan la cerámica, metalurgia, lítico y arte murario y su increíble adecuación al heterogéneo ambiente andino, logrando cultivar aún en las condiciones más desfavorables.
Esta cultura arqueológica fue un centro político religioso y artístico que perduró casi hasta la llegada de los españoles e incluso los incas no pudieron conquistarlos ni someterlos a las huestes del Imperio.
El Centro de Interpretación permite el acercamiento visual para luego acceder al sitio por medio de un sendero en la ladera de la sierra.

“El arte rupestre es muy frágil. Buscamos entonces que nuestro trabajo sea un aporte para la protección de estos lugares”.
Fuente: Noticias UNSAM: Proyecto “Jaguares, guerreros y serpientes: Historia y estética del arte rupestre del oriente de Catamarca”.

 

*La Tunita parque arqueológico

Se encuentra ubicado a 20 km. De la cabecera del departamento Ancasti.
Este yacimiento arqueológico perteneciente a la cultura de La Aguada es excepcional en las representaciones de la cosmovisión de esta cultura en el ordenamiento mágico y mítico de su organización sociocultural. La cronología de estas pinturas son 450 d.C. al 950 d.C.
Las pinturas rupestres reconocidas como de la Cultura Aguada, con una gran expresión plástica y artística perteneciente al período agroalfarero medio o formativo superior, datados entre 450 d.C. al 950 d.C., son únicas por el contexto que representan, en el cual hay una profunda fusión del paisaje natural y un escenario ritual. Se ubican en aleros rocosos enclavados en medio de un imponente bosque de Cebil, árbol que produce una vaina que está directamente vinculado al desarrollo de íconos y símbolos que representan el mundo y la concepción de la ideología Aguada.
Esta simbología se materializa en el sacrificador, cabezas trofeos, y la representación del felino como una constante para explicar el ordenamiento jerárquico y social de esta cultura ancestral.
Este sitio arqueológico fue dado a conocer 1969 por el Lic. Nicolás de Fuente y luego fue visitado por el Dr. Alberto Rex González, posteriormente se lo conoció en el ámbito científico no dejando de asombrar a los especialistas coincidiendo que es la expresión más importante de arte rupestre en la argentina.
Fuente: Lic. De Angelis. Lic. Hugo Puentes. Lic. Morales - (UTC 2006).
El sitio arqueológico La Tunita
En 1969, el investigador Nicolás de la Fuente fue guiado por Serafín Soto desde el Puesto La Tunita, en el Dpto. Ancasti de la provincia de Catamarca, hacia un conjunto de grandes rocas en cuyo interior se escondían numerosas pinturas de presumible antigüedad, tradicionalmente conocidas como "Casa de Piedra", luego denominadas como "La Tunita". Desde entonces este sitio fue objeto de numerosas tareas de relevamiento y documentación hasta ser declarado Parque Arqueológico Provincial en el 2007. El arte rupestre de La Tunita sobresale en el contexto regional por su simbolismo, colorido, dimensiones y abundancia. Predominan las pictografías sobre los grabados, cobrando relevancia los motivos antropomorfos y antropofelínicos asignados a la Cultura de La Aguada. La cultura de La Aguada, definida inicialmente por González, representa un conjunto de poblaciones que se extendieron por un vasto sector del Noroeste Argentino con ciertos rasgos comunes en el plano simbólico-religioso hacia el siglo VIII DC, perdurando por más de 400 años.
En este momento cobra especial protagonismo la imagen del jaguar, cuyo culto parece atravesar todos los órdenes de la sociedad, a modo de una verdadera obsesión felínica.
Algunas de las pictografías de la sierra de Ancasti habrían sido producidas en un período comprendido entre los años 700 y 1300 de la era cristiana.
Fuente: Entre cebiles, cuevas y pinturas. Una mirada a la estética antropomorfa del arte rupestre de La Tunita. Lic. Domingo Carlos Nazar, Lic. Guillermo de la Fuente, Lic. Lucas Gheco.

Arte rupestre en las Cuevas de Oyola

Pájaros, camélidos, zorros, jaguares. Cada una de las más de treinta cuevas que hoy se estudian en Oyola conserva las postales mágicas de un tiempo remoto, que, sin embargo, se siente próximo. Figuras antropomorfas simples, volumétricas, ortogonales; de cabeza o escondidas; formas abstractas circulares, rectilíneas o en patrones; escenas de pastoreo, de caravana y de predación; grabados superficiales o de surco profundo y también restos óseos, metálicos y de cerámica —hallados en la excavación de una de las cuevas—. Partes de una adivinanza que se monta y se desmonta de acuerdo a una sugestiva y, por momentos, inquietante combinatoria de composiciones, símbolos y materiales de procedencia natural

*A lo largo de las Sierras de Ancasti, en su ladera oriental se encuentra un rico reservorio de pictografías. En cuevas y paredes rocosas se conservan distintas manifestaciones mágico-religiosas de arte rupestre. Los sitios donde se encuentran estas pictografías, en su mayoría pertenecientes a la cultura de La Aguada, están en lugares aislados, rodeados por un monte rico en fauna. Se usaron en ellas los colores blancos, rojos y negros. Hay motivos propiciatorios, grafismos, signos y símbolos ideomorfos estilizados que revelan la naturaleza de los aborígenes.
Fuente: Guía Histórico- Cultural Catamarca el valor de la tradición.

*Arte rupestre del Sitio Arqueológico La Candelaria

La Candelaria es considerada uno de los sitios arqueológicos más notables del noroeste argentino. Alejada de los asentamientos de vivienda, se supone que fue un lugar de reunión de sacerdotes (chamanes), lugar de rituales y ceremonias.
En cuanto al contenido de las iconografías de La Candelaria podemos testificar que es uno de los más ricos y complicados exponentes de habilidad chamánico, es decir de retratos vinculadas a rituales especiales de trance provocados por la mezcla de música con la ingestión o inhalación de sustancias vegetales psicotrópicas.
En la amplia cueva hay una gran cantidad de pinturas muy bien conservadas, describiendo rituales chamánicos, personajes humanos con cabeza de felinos, serpientes, pumas, llamas, etc. Estas pinturas pertenecen a la Cultura Aguada tardía, habiéndose comprobado que fueron realizadas entre el año 700 y el 1300 D.C.
Algunas imágenes tienen todos los rasgos de la imaginería visionaria. Otras, son formas casi realistas, entre las que se encuentran dos escenas de baile compuestas por filas de hombres con máscaras.
Fuente: laaguada.com.

*Se levantan desde el centro mismo del ombligo planetario; desde el fondo se levantan con el grito oscuro y la voz callada.
Están ahí con la raza de los tiempos, con el rostro escarnecido como leño acuñado.
Están ahí desde que el sol es otro misterio, desde los días innombrables de los dioses sangrientos.
Centauros milenarios de cobre y llanto, propietarios eternos del aire, el fuego y la distancia, yo los conozco de siempre. Mucho antes que a mis propios pasos.
Anduve adentro de su danza imposible y por su gastada soledad de invierno.
Anduve con insuficiente oído en su canto profundo y eterno.
Yo los conozco de siempre en su galope de bronce porque sé que mañana también estarán ahí.
Fuente: Oscar Paz (Canto al hombre de los valles).