El templo se construyó en 1845, esa fecha es la que figura en las dos campanas que aún conserva. Posee una arquitectura colonial.
Las festividades duran varios días. Antiguamente, el sábado había kermeses, juegos de destreza a caballo. En definitiva, una fiesta popular con la participación local y quienes llegaban de los poblados vecinos. Como la celebración duraba hasta tarde los devotos se quedaban del sábado para el domingo, esperando la procesión. Entonces dormían, los que no tenían lugar en la casa de los vecinos bajo las galerías laterales. Al borde de la galería de la nave central, se fijaban en fila los palenques, donde se amarraban los caballos. En ese lugar los fieles, compartían el alimento, rondas de mates, canto, payada, luego dormían a la espera del día festivo.
El domingo a la mañana se oficiaba la misa principal. Por la tarde se llevaba a cabo la procesión que llevaba en andas a San Antonio de Padua. Al finalizar, se realizaba otro servicio religioso poniendo término a las Fiestas Patronales.
Con el correr del tiempo el templo quedo chico para albergar a toda la concurrencia. Entonces se cerraron las galerías, creando dos naves laterales.
La imagen de San Antonio, patrono de los franciscanos, llegó desde Tarija, Bolivia. El padre Victoriano Tolosa nombro al Santo protector del pueblo. Los restos del sacerdote descansan en el templo. Además de esa antigua imagen podemos ver una de Nuestra Señora del Carmen, tallada en madera y bendecida por el Papa Pio IX.
Ubicación: Frente a la plaza San Antonio

Producción: Los Cabrera

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