En la provincia de Catamarca, a más de 2.000 metros de altura se despliega un inmenso territorio de blancos médanos. Un escenario ideal para la aventura.

Los amantes del off road y del sandboard tienen en las Dunas de Tatón su paraíso cordillerano. Un enclave curioso, en el que grandes médanos se extienden entre los cerros, cambiando sus formas por la fuerza del viento. El resultado es un paisaje alucinante, en el que el silencio y la suavidad infinita de la arena mantienen hechizados a todos los sentidos.

Ubicadas a más de 2.000 m.s.n.m, estas dunas están entre las más altas de América del Sur. Un terreno fértil para la aventura, que incluye itinerarios de diferentes niveles para travesías en cuadriciclos y vehículos 4×4. Y que se ofrece como uno de los mejores escenarios de Argentina para la práctica del sandboard, gracias a sus imponentes y solitarias montañas de arena. La adrenalina incomparable de deslizarse cuesta abajo bien vale el esfuerzo de trepar los gigantes médanos bajo el intenso sol cordillerano.

Desde la ciudad de Tinogasta se llega a Tatón, una pequeña y amable localidad en la cordillera catamarqueña, luego de recorrer 92 kilómetros de increíbles paisajes, en los que se pueden apreciar las características singulares de la puna y la pre-puna. Las dunas pueden visitarse durante todo el año, si bien durante el verano es recomendable ir bien temprano por la mañana o hacia el atardecer. La cercanía con las Termas de Fiambalá permite combinar la adrenalina con el máximo relax.

Un lugar aún poco explorado dentro de la vasta geografía argentina, un imperdible para los viajeros que andan en búsqueda de aventuras, emociones y paisajes únicos.