Cada mes de junio, en Catamarca, una de las celebraciones más importantes de la tradición andina da inicio a un nuevo año agrícola. Y renueva el ancestral legado cultural del pueblo catamarqueño.

Las fiestas siempre fueron de gran importancia para los pueblos andinos, por su fuerte contenido ritual y simbólico. En la región Norte de la Argentina, la provincia de Catamarca tiene un circuito turístico, histórico y productivo asociado al Inti Raymi, la tradicional Fiesta del Sol de los Incas que se realiza durante el solsticio de invierno.

El Inti Raymi es una de las festividades solemnes incaicas, de impronta ancestral, que da inicio a un nuevo año agrícola. En Catamarca se celebra cada mes de junio en el Sitio Arqueológico Fuerte Quemado, en las proximidades de Santa María. Participar en esta fiesta es una oportunidad única para descubrir, junto a un hermoso paisaje, el valioso y antiguo legado cultural del pueblo catamarqueño.

Fuerte Quemado fue parte del Imperio Inca, funcionó como un lugar de administración y producción (de chicha e hilado). En lo alto del morro se encuentra ubicada La Ventanita o Inti Watana, un reloj solar que organizaba el trabajo y marcaba las fechas festivas. Y hoy, cada 21 de junio, cuando los primeros rayos solares del invierno pasan por el centro de esta ventanita, se da inicio aquí a la gran fiesta del Inti Raymi. Entre cantos y rituales, los rayos del sol son recibidos repitiendo ceremonias antiguas, mientras se purifica y se liba la chicha de maíz, a modo de ofrenda al dios Sol, a las montañas y a los cuatro puntos cardinales. Así se anuncia –y se recibe- el nuevo año andino que marca el comienzo de un nuevo ciclo productivo. Luego, entre bailes y cantos ancestrales, se realizan representaciones de las que participan los propios pobladores. Esta Fiesta del Sol da marco también a exhibiciones de artesanías locales y regionales, y lo mejor de la gastronomía autóctona que se elabora, como antaño, con ingredientes típicos como la quinua, la papa colla, la quiwicha y la carne de llama.

IMPORTANTE: Con ocasión de esta fiesta, se realizan circuitos turísticos a algunos sitios arqueológicos de la zona. Entre ellos, el Circuito Turístico Cerro Pintado, que permite descubrir las raíces de los pueblos originarios junto a toda la belleza del Valle del Yokavil.