Una antigua costumbre de los pueblos precolombinos. Una práctica respetuosa para obtener -y proteger- un recurso muy preciado –y necesario- para las culturas andinas.

A 460 km de San Fernando del Valle de Catamarca se halla Laguna Blanca, una Reserva de la Biósfera que tiene por objetivo proteger a la vicuña, un camélido silvestre en peligro de extinción, de cuya preciada lana las artesanas catamarqueñas elaboran delicadísimos tejidos (ponchos, chales, corbatines, bufandas, guantes y mantas).

Desde el año 2003 la vicuña se esquila aquí de manera sustentable: utilizando las técnicas ancestrales de los pueblos originarios; también desde entonces se invita a los viajeros a presenciar la práctica del Chaku, una costumbre precolombina que consiste en el encierro, esquila y posterior liberación de vicuñas silvestres. En Laguna Blanca, las vicuñas descienden desde los cerros a beber agua y a pastar. Los pobladores aguardan entonces el momento justo –en el que la concentración de animales sea lo más numerosa posible- para formar un cordón humano y comenzar el arreo. Antes del Chaku se realiza un ritual llamado “Corpachada”, a través del cual se pide por un numeroso encierro, una exitosa esquila y un tranquilo regreso a casa. Luego, será el momento del arreo, el que se realiza sosteniendo una soga “chimpeada” (soga con cintas atadas cada un metro) y formando un cordón humano hasta lograr encerrar a las vicuñas en una zona con redes y postes. Al día siguiente, experimentados lugareños tienen la gran tarea de esquilar a los animales con métodos tradicionales para luego liberarlos. Una manera sustentable de obtener -y proteger- un recurso muy preciado para los pueblos andinos.