Es un santuario Diocesano, el primero de la prelatura de Cafayate. Otorgado por ese obispado el 16 de agosto de 2001.
En su libro “El alma de un pueblo” el Presbítero Flavio Quiroga, asegura que el templo surge por pedido, en 1716, de Juan de Retamozo, fundador de San José.

Lo primero que hubo, en 1787, fue una pequeña capilla bajo la advocación del padrastro de Jesús. Con el paso del tiempo se amplió hasta tener el tamaño de lo que hoy constituye la nave central del templo mayor. Un vecino de origen español, Martín Sánchez, fue el encargado de embellecer y ampliar el edificio. Hizo la actual fachada, abrió los laterales para dar paso a las naves. La ubicada al sur, con el altar a la Virgen del Valle. Cuyo trono constituido por una bellísima corona se utilizaba para las procesiones de Nuestra Señora del Milagro en Salta. El mismo fue comprado por el padre Baudilio Vázquez. La nave norte, por su parte, alberga el camarín del copatrono del pueblo San Roquecito.
El ábside tiene una imagen de bulto del San José, patrono de la localidad, y sobre él la imagen de cristo resucitado. Es el único templo de este recorrido que no presenta la imagen de Cristo en la Cruz. En los laterales dentro de hornacinas encontramos tallas de Nuestra Señora del Carmen, la Virgen de Lourdes, la de Fátima.

El gobierno de la provincia aportó el dinero para revocar toda la construcción y el altar mayor, a cambio la iglesia cedió un terreno para el Mercado Municipal. De ese altar mayor solo queda el recuerdo de quienes lo vieron. Cubría todo el fondo de la nave central. Tenía una barandilla de bronce donde la feligresía recibía la comunión. Se demolió para dar paso a la reforma impuesta por el Concilio Vaticano II.
Respecto a la imagen que se venera, una pieza pequeña de oro puro, hay diversas historias de su hallazgo. Hay versiones que aseguran que la imagen fue encontrada por una señora de origen humilde bajo “un chorro de agua en un lugar de Rio Blanco, llamado Chauspillaco, no lejos de Choya”. Otra afirma que fue encontrada hace “más de 200 años en Minas Capillitas, departamento de Andalgalá, en un paraje llamado Los Corralitos de Chauspi Yaco”. La última dice que la imagen de San Roque perteneció a un tal Miguel Carrazana, quien lo habría cambiado por maíz en las Estancias de Andalgalá.

Patrono de los enfermos, su fiesta se celebra en el mes de agosto y es una de las más auténticas y convocantes, en la localidad de San José. Acuden a esta fiesta fieles de toda la puna, tanto catamarqueña como salteña; de los valles calchaquíes confluyen artesanos para vender sus obras, vendedores ambulantes, copleros y bailarines, “rezadoras” y “curanderos”. Todos a rendir tributo al “San Roquecito”, como lo llaman cariñosamente. Esta Fiesta, anclada en el corazón de los valles calchaquíes es una de las que muestra un mayor sincretismo cultural, allí se palpa la magia del rito que año tras año anuda el lazo entre San Roque y su pueblo.

Esta Capilla es Monumento Histórico Nacional desde 1967. Una maravillosa joya arquitectónica de adobe y algarrobo en el centro de la ciudad. La Capilla puesta bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, se encuentra en la entrada del pueblo de Hualfin, frente a la plaza principal. Data de 1770 y es una de las más bellas iglesias coloniales catamarqueñas ubicada en el antiguo camino del Inca.

El templo y la Capellanía de Hualfin la mandó a construir una tucumana, María Medina de Montalvo, hija del capitán Claudio de Medina. La obra se comenzó a edificar luego de la autorización del Obispo de Tucumán. La misma tuvo el título de Vice Parroquia de Belen. Y es la segunda, en pie, más antigua de la provincia, la primera, de 1712, es la Capilla nuestra Señora del Rosario en Anillaco (Ruta del Adobe).

Al lado de esta se encuentra el Museo Arqueológico José Saravia, donde se puede apreciar significativo material cultural asociado al Pucara de Hualfin, sitio estratégico fortificado de altura, es el más alto del valle y reconocido por el descubrimiento de las Culturas Condorhuasi, Ciénaga, Aguada y el asentamiento de la Cultura Belén. Del otro lado está el antiguo cementerio.

El edificio es a dos aguas con techo de tejas cocidas. El pórtico es de cedro macizo. Al ingresar un retablo pintado multicolor resalta por, sobre todo. Hasta el púlpito también de cedro tallado pasa desapercibido ante tal muestra de arte. El retablo se fabricó con ladrillo cocido, presenta tres hornacinas con columnas a los lados. El frontispicio está hecho con molduras, revocado con cal y pintado.

Esta la imagen de bulto de Nuestra Señora del Rosario, patrona tutelar, la corona que posee es de plata y fue donde por Catalina Bustamante. La vestimenta actual fue confeccionada por las monjas Carmelitas Descalzas de Tucumán y bendecida en 2004 por los padres agustinos de la prelatura de Cafayate. Sobre la pared están la vestimenta original de la imagen. Un vestido de raso carmesí, su alba con encajes y enaguas.

Un manto de lana blanco.

Una placa recuerda que en ese lugar rezó Juan Lavalle en 1841 antes de partir a “su destino final en la quebrada de Humahuaca”.

Este templo es nuevo, se construyó a finales del siglo XX. Los 7 de agosto miles de peregrinos llegan a celebrar la fiesta de San Cayetano. De los poblados cercanos llegan las peregrinaciones, todas con la imagen de su templo.

El interior es sencillo. Detrás de altar la imagen del Cristo Crucificado resalta sobre una pared de piedra oscura.

La imagen del patrono es de bulto y lo visten con atuendos de sacerdote. Es pequeña de unos 50 centímetros aproximadamente.

Producto del deterioro edilicio y de la pequeñez del antiguo templo el intendente de San Fernando construye una nueva capilla la que se inaugura en abril de 2007 como reza una placa en el atrio.

De factura simple, mantenido el estilo de las dos torres campanario. El atrio está cubierto por un techo a dos aguas sostenido por dos sencillas columnas.

El interior es rectangular, una alfombra tejida por manos catamarqueñas conduce al altar. Al ingresar a la izquierda está representado el nacimiento de Jesús, Son tres figuras de un realismo conmovedor. Del otro lado vemos un cuadro de Nuestra Señora del Valle.

El altar mayor tiene detrás el camarín de la patrona: Nuestra Señora del Tránsito. La imagen tiene una historia especial. Se cuenta que por el año 1840 llegaron al pequeño valle de San Fernando unos nativos, trayendo en uno de los burros de carga una imagen de la Virgen del Tránsito. Pararon en San Fernando de camino al Este. Al querer iniciar la marcha, el burro que conducía la imagen se echó. Lo pusieron de pie, acomodaron la carga y cuando estaban listos todos, otra vez volvió a hacer lo mismo. En vano fueron palos y azotes para que se levantara y caminara. Decidieron entonces llevar a la Virgen en brazos. El jefe de la partida la acomodó en su poncho y cuando pretendieron alejarse, a la Virgen se le cayó el sombrerito. El jefe, con paciencia y cariño, lo levantó y se lo colocó, no caminaron diez metros y la Virgen perdió el manto. Los nativos se miraron y comprendieron que estas manifestaciones eran deseos de la Virgen de quedarse en San Fernando.

Así lo hicieron saber a los hombres más importantes del pueblo. Los dueños de la imagen la vendieron a cambio de doscientos burros. Así quedo Nuestra Señora del Tránsito a la que le pusieron el nombre de la Porfiadita por esa actitud. Las fiestas de la Virgen se celebran todos los años del 1º al 15 de agosto.

En el altar sobre mesas vemos las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y una réplica de NS del Tránsito, es una imagen de vestir del siglo XIX.

La pared del presbiterio está decorada por frescos siendo el de la derecha una verdadera obra maestra de arte.

Su construcción data de 1778 y está reflejada en la única campana que posee la espadaña-

Construida en adobe y piedra se mantiene en su estructura original. Anchas paredes, ventanas pequeñas características claras de la época de su construcción.

Posee un acceso si puerta que conduce a un nártex pequeño donde encontramos una placa de mármol. La misma recuerda que allí yacen las cenizas de Miguel Abarza encumbrado vecino del lugar fallecido en 1880. Y otra que recuerda a Juan de la C. Arias.

Ya no se realizan celebraciones religiosas. Funciona como una especie de museo. Es una planta rectangular, techo a dos aguas con tirantes de madera recubierto con cañas. Vitrinas muestran diferentes elementos que formaron parte de la historia del templo. El altar posee una hornacina con dos puertas, dentro de ella un cristo crucificado de la misma época que la construcción de la capilla. En una de las paredes un estandarte con la imagen del Señor de los Milagros recuerda el paso de la parroquia de La Caldera (Salta) por allí en 1902. En el altar se guarda también un misal de 1853.

Como una forma de unir a estos dos parajes (Ciénaga de Arriba y Ciénaga de Abajo) separados por un par de kilómetros encontramos la capilla de San Isidro Labrador, patrono de la localidad. Construida en la primera mitad del siglo XX (1937).

Tiene una estructura muy bella. Un atrio cubierto por un techo a dos aguas sostenido por seis columnas. Manteniendo el estilo campanile con arcos de medios puntos de las torres campanario que encontramos a lo largo de la ruta 40.

Sobre la ruta 40 luego de recorrer unos pocos metros después del desvío a Pozo de Piedra (Km4106,600) un diminuto cartel a la izquierda, indica el acceso al Santuario Santa María de la Cabeza.

Se accede por un camino rural en muy buen estado. El templo es pequeño pero el predio amplio. Un gran tinglado da pruebas claras de que en el lugar se congrega gran cantidad de peregrinos los 11 de septiembre, día de su festividad.

En Europa su fiesta se celebra el 9 de septiembre, imaginamos que producto de una confusión aquí se la festeja 2 días después. La imagen que se venera tiene en sus manos una jarra y un cucharón, signos de sus tareas hogareñas y del servicio a los más pobres. Al igual que su esposo, San Isidro Labrador, mira al cielo en actitud orante.

La veneración de esta imagen en la Ciénaga de Abajo se remonta a finales del siglo XX cuando una persona que arriaba ganado en la zona encuentra la cabeza de una virgen en el lugar donde hoy se levanta el santuario. Los vecinos tomaron ese hecho con una señal de Santa María de la Cabeza de querer estar cerca del templo de su esposo. En el siguiente pueblo, la Ciénaga de Arriba, se encuentra la capilla de San Isidro Labrador, patrono de la localidad. Entonces le dieron forma al cuerpo y construyeron el templo que se inauguró en septiembre de 1986. El templo es sencillo su interior pintado de celeste el techo hecho con vigas de árboles de la zona. El altar tiene dos hornacinas y en una de ellas está la pequeña imagen. Quienes cuidan el lugar dicen que es hacedora de muchos milagros.

El templo se encuentra a pocos metros del acceso de la ruta 40 a la localidad de la Puerta.

Es con un estilo similar al que encontramos en este tramo de la ruta 40. Esta realizada en 100% en adobe con una cobertura de cal en todo su exterior. En el atrio una placa de mármol indica que allí descansan 5 personas de las que no tenemos más información.

Posee dos torres campanario realizadas con posterioridad en ladrillo cocido. Una de ellas, la de la izquierda, posee dos campanas. Sobre el frontón del tímpano una cupulita sostiene una cruz radiada de hierro forjado.

El piso interior es de baldosas formando un damero. El retablo esta adosado a la pared del presbiterio. Es de tres cuerpos.
El 18 de marzo de cada año, es la peregrinación multicolor de fieles y cofradías.

En el paraje de La Aguada, a 8 km de la localidad de Londres se encuentra esta capilla. La mantiene una comisión integrada por vecinos. El templo se inauguró en 1953, durante las festividades de Cristo Rey.

Se encuentra en la parte más elevada de un amplio predio. Está a más de 50 metros de la línea de veredas.
El templo es pequeño y sencillo. Da la sensación por alguno de sus materiales, como las puertas, por ejemplo, que fue realizado con elementos más antiguos que su fecha de erección. Una cruz pintada de rojo sobre el pórtico resalta sobre el frente blanco.

A los costados de presbiterio nueve escalones transportan al visitante hasta donde se encuentra una bella imagen del Cristo Pobre. A su derecha se observa una antigua imagen de Nuestra Señora del Rosario.

La advocación de Cristo Pobre surge en Lima, Perú en el siglo XVII. Cuenta la historia que, en el convento de San Agustín, Fray José de Figueroa encuentra cerca del claustro a un hombre tirado en la basura quejándose. Se acerca a él y lo carga para llevarlo al monasterio y así curarlo. Después de ponerlo en su cama comienza a limpiarle los pies. Al hacerlo descubre en cada uno una llaga roja y resplandeciente. Lleno de admiración lo toma de la mano y las encuentra allí también. Al mirarlo a la cara reconoce a Cristo que le dice “Tu eres mi refugio en mi gran tribulación, tal es lo que padecen los pobres incurables, que son los más vivos representantes de mis dolores en este mundo”. Dicho esto, el cuerpo se desvaneció. Recordando su semblante mando construir una figura que hoy está en la Capilla de Cristo Pobre en Lima.
Lo extraño, en este caso, es que aquí no se encuentra la imagen venerada en Perú, que es un Cristo sentado con una espina en la frente. En esta capilla, en el altar, observamos al Cristo Crucificado.

En septiembre del 2002 vecinos del barrio formaron una comisión para recaudar fondos, con el propósito de recaudar fondos para la construcción de una capilla. El 7 de enero de 2007 se inaugura bajo la advocación de San Ramón Nonato. Para terminarla recibieron apoyo del intendente; Dr. Gilberto Santillán y de la comunidad belenista de Caleta Olivia en Santa Cruz. Recordemos la fuerte presencia de catamarqueños en esa provincia que decidieron instalarse allí para trabajar en los yacimientos petroleros.

La capilla es sencilla el frente es de piedra y el resto de las paredes de block. El techo a dos aguas y su interior de machimbrado. En el presbiterio se encuentran dos imágenes, la mayor llegó con la inauguración. Y la otra es la procesional, más pequeña, fue donada por la familia Rivas.

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